miércoles, 26 de junio de 2013

La Psicoterapia Espiritual que estoy practicando ahora

Por: Karina Malpica


Tanto mi forma de concebir como de practicar la psicoterapia han cambiado conforme yo he cambiado. Tengo seis años de experiencia como psicoterapeuta, pero ya desde adolescente mi mayor interés en la vida siempre ha sido cómo dejar de sufrir, cómo eliminar el dolor, cómo ser más feliz, o mejor aún, cómo ser completamente feliz TODO EL TIEMPO. 

Este ambicioso objetivo que han logrado alcanzar los que llamamos "iluminados" o ascendidos, es la meta de la búsqueda espiritual: que nada en este mundo te saque de tu paz interna, ni te haga reaccionar de otra manera que no sea con absoluta compasión.

Antes de comprometerme por completo con esta meta, me llamaron mucho la atención las ideas de "crear" o "co-crear" lo que supuestamente quería experimentar y en lo cual hipotecaba mi presente hasta que obtuviera eso que según yo me haría feliz. 

Antes de ver esta hipoteca oculta como lo que es, compartía con la mayor parte del mundo esa idea de que cuando tuviera más dinero, una pareja perfecta para mí y un hijo o dos, entonces sí sería completamente feliz y mientras tanto no podía serlo porque pensaba que me faltaba algo de eso para lograrlo. 

Y así como algunos hipotecamos la felicidad a estas cosas, otros lo hacen al hecho de tener éxito profesional, de poseer ciertas cosas o de estar en ciertas posiciones de poder, o lo que sea que cada quien vea como lo que constituiría su felicidad más plena y duradera.

El caso es que antes de entender esto, me aficioné a leer muchos libros de autoayuda o nueva era, que dicen que tú creas tu realidad (lo cual continúo creyendo que es cierto), pero casi todos los autores pretenden que usemos esta facultad de la mente para experimentar lo que creemos que necesitamos y que nos hará felices. 

Entonces, a partir de esta idea, se generan muchas técnicas de creación o co-creación consciente que recomiendan que inviertas tu energía en visualizar estas cosas e inviertas tu tiempo en intentar conseguirlas: dinero, salud, posesiones materiales, apariencia, fama, contribución, relaciones, etcétera. Todo lo que crees que te hará feliz y cuya ausencia en tu vida supones que es la causa de que no estés experimentando una felicidad verdadera en este ahora.

Pero resulta que al practicarlas lo que encontré es que sólo disfrutaba temporalmente de haberlas conseguido, y como había otras que aún no había conseguido y pensaba entonces que mi felicidad no podía ser duradera por eso mismo y se volvían aún más importantes de conseguir y a la vez más difíciles, por lo que la falta de esa garantía me daba miedo y no era del todo feliz con todo lo que sí ya había logrado...

Y observé a mis pacientes involucrados en estos mismos deseos. Y les ayudé en la limitada medida de mis conocimientos compartiendo con ellos información, técnicas y experiencias. Y sí, al ponerlas en práctica, durante un tiempo muchos estaban mejor o estaban incluso felices, pero luego ya no... y volvían a necesitar ayuda y así... porque hemos "normalizando" el acto de necesitar terapia indefinidamente. 

Otros pensamos, en cambio, que las terapias ya no nos sirven y las dejamos para continuar siendo infelices, también indefinidamente, asumiendo que es normal, que al fin y al cabo, nadie es feliz, o al menos no durante mucho tiempo. 

O hemos asumido que nos faltan todavía cientos de vidas para alcanzar a ser como Buda o Jesucristo y nos conformamos con nuestra vida de altibajos, en muchos casos más bajos que altis, jeje...

¿Y la salud total? ¿Y la felicidad total? ¿Cuándo llegarán? ¿Por qué ya ni siquiera nos atrevemos a soñar con ellas? ¿Qué tal pasarte en éxtasis el resto de tu vida? ¿Sacrílego, imposible, indeseable? 

No sé por qué... pero me parece que existimos personas con una nostalgia de esa felicidad eterna. Una nostalgia tan aguda que nos empuja a buscarla de nuevo.

Tengo una web que muchas personas conocen, se llama "Mind-Surf". Cuando la estrené estaba muy influenciada por la película Matrix y quise jugar con el simbolismo de las pastillas roja y azul que le ofrecen al protagonista para que elija si quiere despertar o seguir dormido en la matrix. En mi versión, si elegías salir de la matrix te encontrabas con una serie de puertas, cada una dedicada a uno de los maestros newage o las corrientes espirituales que yo había practicado y en las cuales descubrí algo con lo que estaba de acuerdo o me fue temporalmente útil.

Hoy la mayoría de esas puertas las ubicaría también en la opción de "haga clik aquí para seguir soñando en la matrix"...

Me ha dado gusto explorarlas a fondo, ver sus posibilidades, gozar temporalmente de los logros que me permitieron alcanzar y sobre todo... ver a tiempo sus limitaciones, que son las nuestras, las de prácticamente toda la humanidad. 

De momento la única puerta en la que continúo estudiando con seriedad es la que dediqué a las enseñanzas de Jesús el Cristo y de Gautama el Buda. Las primeras a través de Un Curso de Milagros y las segundas a través del Vipassana.

En estas escuelas no te dicen cómo realizar tus ilusiones. Te dicen que tus ilusiones son precisamente ilusiones y debes de abandonarlas en lugar de luchar por conseguirlas, jeje. 

No hay técnicas para co-crear lo que quieres, sino para dejar de creer que quieres lo que crees que quieres.

Precisamente esas cosas que deseas son las que te tienen atrapado en la matrix postergando tu felicidad o suspendiéndola por las cosas cambiantes que están más allá de tu posibilidad de evitarlas o detenerlas, como la muerte de alguien que no quieres que desaparezca de tu mundo o el hecho de que alguien que te excluya de su vida porque ya no quiere compartir su intimidad contigo... 

O lo que sea que a cada uno de nosotros nos ha roto el corazón, nos ha causado tristeza o incluso, de lo que no nos hemos llegado a reponer por completo.

Esta es la clase de psicoterapia que practico ahora, que a corto plazo ofrece herramientas para pasar los tragos amargos, sanar heridas, restablecer relaciones (constelaciones familiares, cortes de lazos, recuperación del alma) y conseguir un mínimo de estabilidad material (para esto sigo confiando en las técnicas de co-creación jeje); pero a largo plazo lo que buscamos en esta psicoterapia, es el desapego del mundo material, el auto perdón y la felicidad inmutable (y para esto utilizo técnicas de meditación y ejercicios de Un Curso de Milagros).

Si quieres verdaderamente abandonar la matrix, te invito a que busquemos juntos la puerta de salida.



(una hora y media de duración)

Informes
: Guillermo Olvera
guillermolvera@mind-surf.net