martes 2 de diciembre de 2008

Mi hada madrina

Originalmente publicado el 27 Feb 2007 05:08

Esta reveladora foto con halo mágico de luz se la tomé a mi tía Angélica Olvera con Danah Zohar y su marido cuando fuimos a visitarla a Oxford.

Esta fue otra gran lección que me ha dado mi maravillosa tía… Un día alguien le regaló una varita mágica y jugando con ella me dijo: "¿Quieres que te cumpla un deseo?" Yo le dije "¡Sí, quiero conocer a Danah Zohar!" Me dijo: “¡Ah, yo también!" Resulta que las dos habíamos leído su libro del "Yo cuántico" y las dos la admirábamos mucho.
Angélica me dijo, "Escríbele y pregúntale si puede recibirnos." Yo le aseguré que lo haría pero en realidad pensé: "Sí, claro, si quieres también le escribo a Brad Pitt y a Bono ¡a ver si quieren recibirnos, jeje!" Y no hice caso.

Tiempo después Angélica y yo nos encontramos en Barcelona y me preguntó si ya le había escrito a Danah, le dije que no y casi me obligó a que le escribiera y le preguntara que si podía recibirnos de tales a tales días que ella estaría libre. Yo busqué su dirección en internet y le escribí con mucha vergüenza, sintiéndome como "limosnera con garrote" por ponerle incluso las fechas en que querí-amos que nos recibiera…

Para mi enorme sorpresa Danah me respondió diciendo que estaría encantada de recibirnos ¡¡¡en su casa en Oxford!!!

¡¡¡¡En cualquiera de las fechas que le propusimos!!!!

Al viaje se sumaron otros amigos de mi tía que también querían conocerla y gracias a eso pasó algo aún más fantástico para mí…

Resulta que entre mi timidez y mi autodevaluación de aquellos tiempos, yo pensé que no tendría ninguna oportunidad de hablar con Danah porque mi tía y sus amigos acapararían la conversación. Así es que le escribí una larga carta a Danah diciéndole cuánto la admiraba y cuánto me había cambiado la vida leer su libro.

Pues bien, el día que llegamos a Oxford no cabíamos todos en un sólo taxi, así es que nos fuimos repartidos en dos hacia la casa de Danah. Yo me fui con los dos amigos que no hablaban nada de inglés. Nuestro taxista llegó enseguida, pero el otro taxi se perdió y llegaron mucho después, casi media hora, en la que tuve a Danah frente a mí escuchando con paciencia mi larga carta que le hizo mucha gracia… Así es que tuvimos bastante tiempo para charlar antes de que llegaran los demás.

Aquí estoy yo con sus gatos Schöedinger y Heisenberg:

Así es que bueno, la moraleja de esta aventura para mí fue que no hay imposibles ¡Una de las más preciadas enseñanzas que me ha otorgado mi querida hada madrina! quien no sólo me financió este viaje a Oxford sino que me regaló de cumpleaños mi primer viaje a Europa ¡Gracias querido Universo por esta bendición!

Ojalá yo llegue a ser tan buena tía…